
Es curioso como se interactúa en el submundo de las redes sociales. Hay de todo. Desde gente común y corriente con sus existencia real a los extremistas que preferirían vivir su vida virtual, con seguidores que les celebran sus estupideces. Una muestra que carecen de afecto en su casa.Por ejemplo, la semana recién pasada estuve en una reunión auspiciada por una cuenta de Twitter. Era una cena en agradecimiento a los aportes que ellos reciben de quienes ...