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lunes, 16 de mayo de 2011

El experimento

2 comentarios
Solíamos tener un sistema de subsidios estatales mediante el cual se hacía un desembolso a las compañías gaseras para que estas mantuvieran un precio accesible en los tambos de gas y la población siguiera pagando poco. La idea era hasta cierto punto válida. El problema al que se enfrentaron los gobiernos, y al parecer estarían destinados a enfrentar para siempre, era el contrabando y los abusos de las empresas.

Al tener un precio bajo los tambos de gas eran llevados de contrabando y vendidos fuera del país. Era la feria de los contrabandistas que, según los últimos reportajes, parecen estar siempre relacionados con estructuras de poder político.

Para evitar todo el problema y trasladar directamente el subsidio a la población, el gobierno decidió, luego de estudios de costos, retirar el pago a las empresas gaseras y trasladar directamente el pago a la población. Dado que no se puede dar el costo total del gas a cada hogar, se subsidió una cantidad equiparable a la que se le pagaba a las empresas gaseras, racionalizando, como ellos mismos bautizaron al experimento, a modo de dar una cantidad de $8.50 a cada familia que consumiera menos de 200 KWH, lo cual luego fue extendido hasta los 300 KWH. La idea era que si el tambo les costaba $5.25 y se subsidiaban esos $8.50, hoy costaría alrededor de $15-$16. Hasta ahí no había problemas.

Ahora, yo creo que, si no se entra a analizar si el ejecutivo tenía o no la potestad de cambiar el sistema de subsidios, la medida lleva una buena idea. Creo que si el monto otorgado por el subsidio se sigue equiparando a lo que el mercado siempre ha manejado como precio de referencia y, en sustitución al precio antes pagado directamente a las empresas, finalmente lo único que se hace es cambiar la dirección del dinero.

Es muy cierto que cuando las familias reciben el dinero de parte del estado, están en la libertad de usarlo o no para lo que se ha dado, pero en eso no se puede meter nadie. Por otro lado, es cierto que existen familias que requieren más de un tambo para cubrir su mes, pero el sistema lo que ha querido, el espíritu del nuevo sistema, es la búsqueda de una redistribución de riqueza al menos someramente. Los que pueden pagar más lo harán.

Es una medida mucho más simple de lo que se piensa.
Llevamos menos de 2 meses. Para usted ¿ha funcionado el experimento?
¿En qué ha fallado el experimento? ¿Preferiría que el desembolso se siguiera dando a las gaseras aunque no se ahorre nada de lo que se supone se ahorrará con el nuevo sistema?

2 Responses so far

  1. RARC says:

    Ayer, Silvia, al momento de cancelar el monto de la factura de la Energía Eléctrica, pidió que no le entregaran "el subsidio". Estaba en una caja de un Super Selectos. La cajera se negó y al final hasta reprochó la actitud de mi esposa. #Cositas

    Varios detalles descritos en esta entrada, no son del todo ciertos, Raúl. Sin embargo, no deja de ser ilustrativa. ¡Saludos!

  2. Lo que el gobierno no contempló: Que la demanda de las tiendas bajaría. No necesariamente porque la gente no busque el producto, sino que la inversión que tienen que realizar versus la ganancia percibida no amerita mucho incentivo o simplemente no se tiene la disponibilidad financiera (excepto que les dejaran los tambos en consignación).

    Tampoco comtempló lo sangronas que serían las tortilleras, pupuseras y venta de comida informal al subirle sin proporcion alguna al nuevo costo del tambo sin subsidio.

    En mi caso personal no necesito el subsidio, ni siquiera compro gas. Pero por los aumentos a la comida creo que compensará en algo lo que me dan.

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